Tengo un acordeón en el pecho
ratas hambrientas en mi sangre
serpientes en el estómago
miedo a apagar la luz
los ojos rebotines
un pedaleo en el pie derecho
hay guerras en medio oriente
tullidos en el subte
y nenes que revuelven basura
trata de blanca
holocaustos nucleares
efecto invernadero
minería a cielo abierto
hay gente que salta de edificios
aviones que se caen
sida
nueve mil novecientas siete formas de morirse
cada dia
cada dia
mil setecientas y tantas de acostarse y tratar de dormirse
cada noche
cada noche
las bombas
la paranoia
los dolores de muela
todo se soluciona con tu abrazo
sábado, octubre 30, 2010
Todo se soluciona con tu abrazo
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chicoverde
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11:11 p.m.
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En un mural
-Jornadas Olvido, Mentira y Castigo
Hay varios tiempos
está el que pasa entre un café
y que te traen la cuenta
está el de las últimas tres paradas
antes de bajarse del bondi
está el de la aventura
que es un tiempo absoluto
el de la repetición
que es desde el cuál se mide
está el tiempo del día
cuando pienso menos en la muerte
y está el de la noche
cuando los techos se me caen encima
cuando tengo miedo de cerrar los ojos
cuando me angustian las puertas cerradas
cuando necesito escuchar la voz de cualquiera
cuando me sale llorar
¡qué mala la noche!
¡pero qué bien que me sale!
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chicoverde
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11:03 p.m.
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Escrito en la línea E
Un día te invité
a andar en tranvía
pero lo más lindo fue hacer
ida vuelta ida vuelta ida
bajo el suelo
abrazados, acostados,
amortizando el boleto con cada beso.
Pero el mejor viaje duró más
con alguna parada de sobra;
si sacaste ida
te espero en la boletería.
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chicoverde
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11:35 a.m.
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Incontinencia
¡Estalló el dique de mis emociones!
Mirá todas las astillas
que lleva la corriente
no te las claves
si tomas de la fuente.
Vomité cuando bajé del tren
por excesos
o por flemático poeta.
No puedo dejar nada adentro
y quien sabe si como para sostenerme me queda.
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chicoverde
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11:33 a.m.
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Tema alejandrino
Tengo en el vientre el nudo de Gordion
atado con serpientes
y mis tripas.
Tomo agua para apagar
tanto fuego...
pero solo refresco a los reptiles
que se apretan más voluptuosos
con cada trago.
Entre los pliegues y giros
del nudo ardiente
sus cabecitas me sacan la lengua
como diciéndome:
"¡lo merecías!"
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chicoverde
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11:30 a.m.
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El poema anterior es una mierda
Porque, ¿quién puede pensar en métrica o rima
cuando se juega en cada verso la vida?
Más que la vida, la existencia
que a Aquella la miré de frente
alguna vez y le dije:
"Vení, llevate todo,
no te debo ni me debés".
Pero tú, Bruto,
a ti confié el único cuchillo
capaz de atravesar algo más que mi carne.
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chicoverde
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11:26 a.m.
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Soneto
Versos que apagan fuegos como cerros
por que otra cosa tener la poesía
si no es para desarmar la agonía
que desencadenan los propios yerros.
Pensar en un país sin tu sonrisa
en un verano entero sin tu peso
descansando ileso sobre mi pecho
aguardando una marea de cosquillas.
Mis dedos lloran el roce de tu piel
mi yaga bebe cuatro tragos de tu hiel
mis labios sienten la ausencia de su vergel.
La espera sólo sabe eternidades,
la angustia, nada más multiplicarse,
y este mal poeta, suplicarte.
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chicoverde
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9:13 a.m.
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Poema para que estrenes tu Grimal
Helena se fue con un cobarde
Ariadna con un traidor
Medea dejó todo por otro infame
y hasta Pasífae prefirió una bestia
¿alguna eligió peor que vos?
Fuiste mi Eurídice
bastaba verte de frente para
que te esfumes y regreses
a tu cuarto secreto;
porque eras Melusina y espié
[como perro
a una arquera mientras se bañaba
o todavía lúbrico te visité
mientras tejías para otro a la madrugada.
Quedaste como una Psyché
que al encender la lámpara vio un desfigurado.
Dánae con paraguas, Dafne podada
Atenea de Marte abandonado
Eneas impío, y yo Dido
sin Cartago
ni suicidio.
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chicoverde
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8:54 a.m.
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miércoles, abril 14, 2010
Sufí
Estoy muerto en mi recuerdo
y pervivo en la Verdad
veo tu tumba abierta
y me quiero acostar.
Es que tenés con vos
el trozo de mi carne
que me salva en esta vida
del infierno imaginable.
Cuando el tejido se abra
veremos a Dios que se escondió
atrás de la rosa soberbia
del mundo que creó.
Un tigre, una brújula
un telescopio, un sabio ciego
una moneda, un mármol roto
y también el universo.
Todo se confunde atrás del velo.
Todo se confunde atrás del velo.
Ya veo la hendidura
y no se asoma ningún ojo
escucho los nombres
contar lo demas
no es dado a los hombres.
Ya no hay cielo
ya no hay tierra
ya somos juntos la calma.
Ya no hay hombre
ya no hay dioses
ya no están estas palabras.
una canción que escribí por encargo en el 2008 y que nunca se compuso
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chicoverde
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11:41 p.m.
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viernes, marzo 19, 2010
Mal de ojo
Nos había presentado mi amigo unas semanas después de la primera vez que te vi. Me habiís cautivado por ese vestido negro, que era del teatro pero que parecía que habías llevado puesto toda la vida, y por la forma sensual en que le tapabas la boca al hombre de gris que trataba de besarte.
Él me habia dicho que ya había pensado en nosotros dos porque vos leías a Nietzsche y le hacías chistes parecidos a los que le hacía yo, él pensaba las cosas así y por lo general tenía bastante razón.
La primera vez que salimos te diste cuenta pero preferiste no hacerle caso a tu intuición y le restaste importancia. Sabías que mi vista te desvestía y te desangraba en el mismo pestaneo, sabías que yo tampoco lo quería así, pero uno no puede entrenar a sus ojos por más verdes y adolescentes que sean.
La vuelta en que completé mi frase fue un poco a propósito el golpe, lo confieso. A veces parezco entrenado para la espontaneidad. Mi amigo en cambio decía que yo proyectaba a la otra en vos y que por eso preparaba esos momentos; yo le dije que eso se llamaba desplazar y que en todo caso a mí me parecía una reinterpretación muy mala de lo que nunca pasó. "Como en mi obra" me dijo, y yo asentí para conformarlo.
Despuús del incidente de la frase los vasos se pusieron a burbujear y ya no te pude ver. Ni hablar de mirarte. Te caías subiendo a las tablas y no había luz ni maquillaje que te disfrazara el cansancio de la cara. Yo sentía que nunca nos habíamos conocido, como si la maldición bajo mis párpados también hubiera arruinado el recuerdo.
La amiga de mi abuela cuando yo era chico me había dicho que mi forma de mirar era rara, fuerte; que tuviera cuidado de dónde clavaba la vista, que tratara de no mirar mucho a las embarazadas y a las nenas que eran las más vulnerables. Yo no entendía y digamos que no entendí bien hasta que me pasó lo tuyo. Las cosas de brujos siempre me habían parecido boludeces de mi familia pero casualmente la noche de teatro que hacías esa coreografía deliciosamente repetitiva le comenté a mis amigos que quería tirarme las cartas; tarot por cinco pesos en la santería de al lado de la estación. Al final no fui porque como casi siempre se me esfuman esos rayes que tengo, pero a la primera salida que hicimos de alguna forma me avivé, igual que vos.
Ojalá desde el principio me hubieras tapado la vista como al hombre de gris le tapabas la boca.
13-03-05 con barniz de hoy
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chicoverde
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8:44 p.m.
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