Llego a la casa muerta
duermo las horas vacías
salgo al cielo entumecido
camino las veredas terremotas
paro colectivos sonámbulos
corta mis ojos el viento
afónico hablo el silencio
venticinco centavos y cáncer
mi nombre es desolación
porque somos nadie.
21-12-06
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viernes, diciembre 22, 2006
Nombres
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chicoverde
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sábado, diciembre 09, 2006
La imposibilidad del fin
Tuve una revelación espeluznante,
asombrosa,
inquietante.
Resulta difícil de explicar.
Se me ocurrió algo raro,
un poco escabroso
y para colmo
no estoy seguro.
El jueves pretendía ser aburrido,
como casi todos los días de mis vacaciones
Un conocido me llamó para pedirme un favor,
en recompensa me invitó a tomar una cerveza.
Pasó a buscarme en su auto
y me llevó hasta una cancha de fútbol 5,
"Soccer"
pegada a la vía.
Tomamos cerveza,
charlamos fluidamente,
excepto por la interrupción de algún que otro tren
que contrariaba nuestras voces.
Se apagaba el sol ahumante:
"te tiro hasta tu casa".
Yo contento
por compartir simpatías.
Cruzando un paso bajo nivel
el auto patinó,
mordió un cordón,
se tragó un bulevar,
volcó,
giró en el aire
y cayó sobre la mano contraria.
Así nomás.
Y ninguno llevaba cinturón
y sólo unos cortes
y el auto quedó destrozado.
atribuyen mi suerte a la gracia divina
dicen que agoté mi cuota vital de fortuna
se quedan callados y asombrados.
Ahí adentro
lo que estuviese pasando no era nada real.
La negación,
la negación,
desde que golpeamos el cordón
hasta que abrí la puerta del coche,
lo único.
"como cuando te morís en un sueño"
quise explicar
Shock
y mi mente se mantenía ocupada.
Recién a los diez días..
una pista
me sugirió una idea
que me sacudió con un frío radiador:
en ese accidente me morí.
Consideren mi especulación:
no había chance de salvación
mi pobre psiquis
aterrada como estaba
usa su último aliento
para proyectarme una narrativa estúpida
y esto sucede ahora.
No ser.
Tan inasequible, tan incognoscible
tan in
que el 'no' se sobrepone
y la cabeza opta por la improbabilidad
o a lo mejor no
o a lo mejor me salvó Dios
porque la abuela va a misa
o Volkswagen piensa en los giles
para que sigan comprando autos
o quizás,
salida simple:
yo
como un beneficiario
(inocente
insospechado)
del enésimo giro
del enorme dado del porvenir.
08-12-06
(poeta sastre)
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chicoverde
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viernes, noviembre 17, 2006
Reencuentro
-¿Faltará mucho?
-Caminando fue imposible tratar de ubicarse entre la oscuridad y el paisaje monótono, así que no le sabría decir. Lo único que me acuerdo es del puente que ya le dije, por el que pasa el tren. Justo donde nos quedamos.
-Qué descuido el de ustedes. Esta zona es muy peligrosa, no es como para quedarse parado. En estos tiempos no hay que dejar nada librado al azar, hay que asegurarse de todo. Lo mismo le dije yo a Gregorio esa noche...
Este Manuel es un hijo de puta, me mandó a mi sólo a buscar ayuda y ahora me tengo que bancar las historias de la vieja. Es un hijo de puta y encima loco. No sé si fue una excusa o uno de sus arranque obsesivos, pero no me imaginé que por dejarlo con el barro hasta los codos iba a tener que soportar semejante bodrio. Con el barro hasta los codos... Tropezarse para que consiga nafta yo solo. Qué forro. La verdad es que lo creo capaz de hacer las dos cosas: de creerse que lo que lo hizo tropezar al costado de una ruta oscura vale la pena ser desenterrado y de inventar una excusa tan pedorra como esa para que vaya yo solo a la estación de servicio.
Con el barro hasta los codos pero voy a saber con qué me caí, carajo. No se ve nada, pero yo me voy a dar cuenta igual. Una piedra no puede ser, nunca me tropezaría con una piedra, ni en esta oscuridad muda.
Si fuera muda esta mujer, que sigue con el rollo del pobre finado, un pobre tipo que seguramente un día se pudrió, fue a buscar puchos y nunca más volvió. Pero claro, está mucho mejor visto ser la viudita de un desaparecido que la vieja insoportable a la que se le escapó el marido.
-¿Y ustedes a dónde iban?
-A la casa de un amigo, señora. Se acaba de mudar acá, otro que de la ciudad se vuelve para el campo.
-Ay, es que el aire fresco es tan bueno...
Agradezco tener mi piloto automático tan bien trabajado (producto de años de escuchar a la vieja, que en paz descanse) y así con soltar un par de asentimientos y levantadas de ceja ya está.
Está blandito esto, ¿que podrá ser? También me da la impresión de que es demasiado grande. Mientras tanto me sigo ensuciando las uñas; pensar que estos dedos ahora barrosos son los mismos que van a escribir las líneas del próximo premio Nóbel. El sudor, la tierra, el pasto, el calor, la sed, es una experiencia genial. La excitación es tan grande, es intenso; y esto que está acá enterrado es un zapato de porquería, cómo aprieta! Y encima el calor es insoportable, si es así de noche no me quiero imaginar de día. Este Daniel no sé de donde sacó la idea de venirse a vivir acá.
-¿Acá siempre hubo problemas de seguridad, sabe? Pero nunca como ahora... Aunque es lógico que pase por como está el país. Igual yo creo que va a cambiar, vio. Hacía mucho que la gente no tenía tantas esperanzas puestas en un gobierno, así que es normal que uno se contagie...
-Si, se respiran aires de cambio... Deben faltar más o menos dos kilómetros, no creo que haya caminado tanto por desenterrar queda! Hoy no hay luna ni estrellas que me iluminen un poco la labor excavadora que me propuse... ¡Y para colmo soy tan inútil para reconocer cosas al tacto! Aunque de verdad crea que esto es un mocasín, no puedo confiar plenamente en tal vaga sensación. ¡Tacto, el más inocente de los sentidos! Y yo utilizando a tus más fieles lacayos para cavar túneles desordenados en la tierra húmeda está la noche!
-Lo que mata es la humedad.
-Eso dicen, señora.
El refranario argentino es un terreno escabroso en el cual no quiero entrar, y menos con esta vieja. Y sigo convencido de que el camino de ida fue más corto. Cruel noche la que elegimos para visitarlo a Danielito, todo confabula contra nuestra llegada. Como si alguna inteligencia superior me quisiese volver loco. Loco y embarrado, como un chancho salvaje. Historias de finca como la del Gatusso, el Chupacabras y la Luz Mala que seguro inventaron algunos latifundistas en su club progresista para remediar el gravísimo atentado a la moral que ofendía los sagrados valores de la cristiandad. Consideraban pecaminoso que sus estancieros se anduvieran revolcando con las chinas por ahí y si se necesita de la superchería para mantener al vulgo a rajatabla, entonces marche un Chupacabras para el arcón de los cuentos de terror de la pulpería. Linda noche para un cuento de terror. Aunque no veo al viejo Edgardo escribiendo acerca de una cruel cuarentona que lleva a un joven perdido por un paseo infinito; aunque a lo mejor el viaje termina en las mismas fauces del infierno, o tiene un ominoso final en el cual la vieja desequilibrada se arroja a un precipicio con auto, pasajero y todo; y ahí sí que sería un cuento de Poe, cambiando auto por cochero y la vieja menopáusica por la viuda de Montperriere. Curva, contra curva, contra curva, curva y así hasta el final voy a seguir con esto, aunque delire con buitres y la reputamadrequelospario! Pero qué zapato! Esta es la punta de la bombilla de un mate gigante, lo voy a desenterrar todo y después voy a lucrar explotando el yacimiento de mate mas grande del mundo. La plata que puedo hacer vendiendo souvenirs a yanquis, alemanes, japoneses o coreanos, que para el caso es lo mismo. Y el mismo calor, parece que estuviera sudando sangre, pero sin las lágrimas de Churchill, ni la más puta idea de lo que estoy haciendo, pero lo sigo haciendo de loco, embarrado y cerdo salvaje que soy un tonto, tendría que haber caminado más hasta el pueblo, seguro muy lejos no quedaba (sí sí), y comprar un bidón de super en la Shell esa que me dijo Daniel. Pero por vago estoy metido en el Gordini de la muerte. ¿Y faltará mucho, caballero? Sí, no señora, no, pero porqué no se fija si ve algo a lo lejos porque por ahí el punte, por ahí un tren ya se ve que esto es muy grande, pero... pero esto es... es... es ahí! Ahí está el auto! Llegamos señora. ¿Su amigo? Mi amigo esta ahí, loco como siempre, metido en sus cosas ni se debe haber dado cuenta que llegamos, si usted lo conociera, señora, ¿está mas fresco o me parece a mí? ¿Tiene una linterna, señora? Si, en la guantera. No golpees tanto la puerta, querido... Todo manchado qué estás haciendo y eso qué es
-¿Señora, está bien? Se me desmayó la vieja, boludo. ¿Qué es eso? Estás pálido ¿Qué tenés ahí?
-Esto es....boludo, desenterré un.... me tropecé con...
-No me lo digas, creo que ya sé: Gregorio.
02-12-04 / 16-11-06
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4:31 p.m.
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jueves, noviembre 09, 2006
Aquel departamento
Quizás el tren continue sacudiendo el suelo religiosamente cada veinte minutos.
Puede que el mismo rayo de sol crepuscular insista en entrar por esa ventana sin cortinas.
También es factible que los vecinos de arriba sigan escuchando aquel disco de pasta de Serrat.
Y hasta estimo muy probable que quien viva ahí por estos días no haya tirado ni una de las sábanas que dejé tapando los muebles (esas sábanas, las mismas con las que te cubriste tan poco).
¿Pero qué importan todos esos detalles esquemáticos, qué sentido tiene tal decorado urbano, que interés puede despertar esa confluencia de imágenes mundanas ahora que no está tu torso serpenteando por el piso frío?
Con frecuencia me detengo a pensar en el viejo departamento de la calle Pedernera. No hay baldosa ni rincón de mi recuerdo que no esté tapado por tu pelo oscuro, tu vientre almidonado, acaso un borde de tu seno manchado por mi pincel.
¡Acá! ¡Allá! Dormida, levantada, retorcida, estirada, por todas partes emplazada. De un solo segundo de memoria extraigo veinte, treinta versiones distintas de tu cuerpo yacente. Después del extasis solamente podía tenerte ahí tirada. Mujer necia, caprichosa, ni hablarte de llevarte a la cama; hasta medio dormida te negabas. Te lo agradezco, no vi jamás mujeres más hermosas como las que fuistes entregada al sueño o al bostezo entre las telas y pinceles de mi estudio.
Sin dudas ese departamento puede permanecer idéntico, pero para mí se devaluó terriblemente.
25-10-06
(imagen: Lau D)
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10:05 p.m.
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lunes, octubre 30, 2006
La nena y ella
Ahora estoy acá, deshecha y me da por pensar en ella.
La veo con la luz amarilla pegajosa que siempre tuvo la pieza.
La silla de ella, una para mí, la tercera para Brián.
(-Trajiste al osito Braian? -preguntaba mamá.
-Se llama Brián, mami, no Braian -aclaraba enojada.)
La siento aburrida ahí sentada. Pobre, tiene tan poco que hacer hoy y para colmo lleva puesto el vestidito detallado, como si fuese sábado y esperara que la lleven a pasear.
Me mira con esos ojos negros, brillantes. ¿Qué quiere que haga?
(No voy a dejarte que me hagas trenzas, bastante que te pienso.)
Estaba con Brián, le sacaba las pelusas. Le acomodaba la silla delante, lo reclinaba, y desde atrás le sacaba una a una las bolitas de pelo con las uñas mal pintadas.
Tanta atención feliz, nena, tanta dedicación, tanta abnegación siempre. Si se podría decir que todas las muñecas del barrio te querían de estilista. Siempre accedía a prestarle sus hebillitas a las amigas y a compartir las galletitas que hacía con mamá.
¿Tan alegre eras dando, corazón?
(y si Brián supiera que fue el primero de tantos)
(Imagen: Lau D)
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7:13 p.m.
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lunes, octubre 23, 2006
Carmín (soledadheridas)

¿Que qué sé de Greta?
Greta era indispensable para caminar a las noches invernales. Vos sentiste el viento punzante que circula acá y lo difícil de flamear por él solo. Frío polar directo a las rodillas, clavando hielo. Te recuerdo que no es una pretensión de flaneur del tercer mundo la mía de caminar cada noche conurbana, no es lugar común de metafísico berreta salir a pasear con el sobretodo negro puesto. No encuentro otra manera de llenar el agujero de esas horas muertas, mis horas madrugales siguen siendo, todavía hoy, horas de insominio. A lo mejor no te acordás porque hace bastante que te fuiste, pero en la época de lo de la bailarina me pasaba lo mismo. De bar en bar, sentandome apenas lo suficiente para tomar una copa y fumar un cigarrillo.
Cuando la conocí a Greta supe que por mucho tiempo no iba a poder dirigirme a una posta de viaje sin desearla sentada en una mesa. Así fue, y por suerte siempre mi anhelo se cumplía en algun punto de la noche. El Bar Campestre, El Ala, Juliverio, Minos (este bar abrió donde estaba Mirlo), Manchester; todas las noches encontraba el pelo apenas sobre el ojo derecho, la nariz redonda casi adentro del vaso, ese beso carmín al borde de la copa.
Esperé muchísimo para hablarle. Lo primero que le dije fue una de esas frases con las que siempre arremeto y que tanto te molestaban en su momento: "Las desconocidas siempre me han caído bien". Tardé más de tres semanas en animarme a invitarle un trago y unos tres meses en descubrir que la había seducido desde el uso del tiempo compuesto.
Vos sabés cómo maduran estas historias para mí y de cómo la elegancia y la soledad terminan fundiendose en una apreciable imitación de la felicidad. Gasté las suelas de mis zapatos negros jugando a encontrarla, conjeturando: "hoy va a estar en Juliverio a la una y a las tres se va a mudar para el bar inglés". Lo detectivesco se volvía conmovedor, sobre todo a la hora del desencuentro encontrado. Mi juego acababa ahí. Pero Greta era una mujer que soñaba las caricias que yo no podía darle en la vigilia y eso la mantuvo cerca por un tiempo.
Yo presentía su itinerario pero no podía imaginar su dedo blanco y la tragedia que cargaba. Conocés mi aversión por las preguntas y mi incapacidad de ver lo evidente.
El desenlace habría sido adivinable para quien lo hubiese seguido todo desde fuera. Una noche que aposté Minos ella estaba llorando en Álemand y cuando llegué, enfadado por mi desacierto, abrió mis ojos de golpe. Tenía la alianza espectral y tiró las cartas a la mesa sabiendo que no la iba a buscar más, que no pensaba coser los puntos de otros.
Lo que me tomó desprevenido es que supieses de ella. Espero que no me culpes tanto como yo me culpo por haberla dejado en esa mesa. Al fin y al cabo por algo penaba ya desde antes, que fuera lo mismo por lo que yo echo culpas al insomnio no me persuadió. No tenía sentido que dos ciegos se intentaran ayudar a cruzar la calle.
¿Seguís siendo de las personas que comprenden la fatalidad?
(imagen: Lau D)
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chicoverde
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2:43 a.m.
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jueves, octubre 19, 2006
sANONIMATO
- tenés fuego?
te miré y te dije
pedí en el quiosco
¡Hey Boy Chico chico del Rock!
tuve que correrte dos malditas cuadras(¿sabés lo que son dos cuadras malditas para una fumadora del Rock?)
tenía que avisarte que no fue una mala intención
de esta parte mía
que yo fui la que pidió
(Boy)
era un disculparme, no te lanzaba imperativos
usted, armé
arme
no me toques el pelo a veces no me acuerdo y te escribo encima
y el tuyo, me dio vergüenza acordarme
porque encima tuyo encima estuve, yo (aclaro)
y hablé de dolor de cuerpo de poderes y políticos y prolegómeros impúdicos para escribirte en horizontal
-me sale un ojo (derechoizquierdo) la tinta para la piel
-estoy re enganchado, no cortes el polvo, che
-bueno, nerd
desorden
ella, sumándole a todo esto
comprendía otra escena
mmmmmmm… ella... ella
iba a un casting de modelos, ella tan
precoz
-cómo te fue?
la chica de túnica preguntó
dijo que el tipo le dijo que él sabía del tema
(mamá no podía enterarse noway! pondría línea control)
‘se hizo el Palito Ortega’
y ella no habla al pedo. ya firmó.
yo afirmo
y ese, el chiquitito de la mano
bueno, su abuela lo sentencia
acuchillándolo con
‘después de comer viene el sr. Nebulizador’
(y él ya piensa en las lágrimitas de moco)
al fin y al cabo
la más inteligente
Rita Malfatti
llama a ventas cuando en servicio al cliente no la quieren atender
están muy ocupados viendo videitos por la web
( youtube, suponemos)
y mientras el tiempo es lineal, el reloj es circular.
19-10-06
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chicoverde
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4:50 a.m.
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miércoles, octubre 18, 2006
La mort
La muerte cosechando cabezas se saca el sombrero y me dice: "forastero ¿qué haces pisando mis tierras? ¿no ves acaso que estoy segando? ¿o es que quieres que a tí también te rebane el cuello?"
Yo me saco el sombrero y le digo: "no muerte, lo que yo quiero es atravesar tu campo para llegar hasta el castillo del emperador."
La muerte se pone el sombrero y me dice: "forastero ¿quién te manda al castillo del emperador?"
Yo me pongo el sombrero y le digo: "muerte, me manda el mago, para que le entregue su tiara."
La muerte se saca el sombrero, lo pone sobre la hoz y me dice: "forastero ¿por qué el mago quiere que el emperador tenga su tiara?"
Yo me saco el sombrero, lo pongo sobre mi bastón y le digo: "muerte ¿por qué he de saber yo, un simple forastero, los propósitos del mago?"
La muerte sostiene el sombrero entre sus manos y me dice: "forastero dime ¿por qué el mago habría de confiar en un simple forastero para enviarle su tiara al emperador?"
Yo sostengo el sombrero entre mis manos y le digo: "muerte te digo, el mago confía en mí desde que sobreviví a la caída de la torre."
La muerte se pone el sombrero y me dice: "forastero contesta ¿y por qué no moriste aquel día en que cayó la torre?"
Yo me sorprendo y le digo: "¡cómo habría de saberlo, oh muerte!"
La muerte levanta la hoz y me dice: "¡oh forastero, yo te lo diré, aquella vez no olvidaste ponerte el sombrero!"
La muerte sigue segando y ahora la tiara se transformó en cuernos.
07-07-05
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chicoverde
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9:10 p.m.
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domingo, octubre 15, 2006
Ir de putas
"Vamos de trolas", repite. "Hoy hay que descargarse con una puta ¿no tenés ganas de cojer?". "Ganas de cojer nunca faltan" le reconozco. "¿Tenés guita? Después te la devuelvo". Ese no es el problema, esperablemente. Frunso. Le frunso y sabe que le fallo.
La prostitución alimenta uno de los más asquerosos principios de nuestra sociedad. El axioma que dice: "cualquier cosa puede ser obtenida por dinero".
"Si yo cojo por plata estoy convirtiendo ese cuerpo en mercancía, boludo. ¿Vos te crees que yo me puedo bancar eso?". Es vergonzoso, estoy cosificando una persona, le traslado la concha a un equivalente x de Palitos de la selva.
No, no es asco por ella, cualquier mujer ya estuvo con alguien antes. Es asco por mi acción, por lo que afirmo cuando entrego dos Juan Manuel de Rosas para que alguien me chupe la pija y se deje culear. Si yo dejo de ver espíiritu en un aglomerado carnífero antropomórfico ya estoy superando con creces mi cinismo más despiadado.
"Ir de putas" es el italianismo más feo que conozco. Porque esa frase elide la palabra que designa "lugar"; ya le estás negando el espacio. Una puta es un no-lugar donde vos querés meter el choto, si no hay lugar no hay prueba del acto pero sí placer. Si me dijeras "Ir a lo de las putas" no te gustaría tanto, es como si llenaras un formulario que después te pudieran mostrar como evidencia, te quita la clandestinidad, ¿no?
"Te creo que tiran la goma como ninguna pero..." la división del trabajo deviene lógicamente en especialización. Así y todo ¿qué con ese beso a mi glande si tengo que renunciar a esas otras cosas en las que creo creer todavía?
Si doblo a la izquierda lo dejo en su casa, si agarro a la derecha está el toldito azul. "Te juro que casi me convencés". Pero o soy bastante cagón o algo de integridad me queda.
Arranco, veinte metros y marcha atrás. Te toco bocina, salís y con cara de contento me escuchás decirte: "Te olvidaste el buzo en el baul".
15-10-06
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chicoverde
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6:06 a.m.
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miércoles, octubre 11, 2006
Gorrito naranja
¿De dónde sacás tu parsimonia encantadora? ¿Desde cuándo incubás esta enfermedad que me contagiaste?
Tu arma de guerra, tu estatua dorada, tu bolso de lana, tu escudo de fresas...
Todo eso merece la confianza de mi gorrito naranja, tejido a mano, cubriendo tu cara.
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chicoverde
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7:05 p.m.
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