domingo, octubre 28, 2007

Memoria de las Tortugas Ninja

Llegan las tortugas ninjas
llegan las tortugas ninjas
llegan las tortugas ninjas
viven en el caño
son de newell's (ñuls)

Las tortugas ninja en realidad (es decir, aquellas que fueron el basamento de la popular franquicia de muñecos articulados y adaptaciones animadas y cinematográficas) no eran ninjas ni sabían arte marcial alguna; pero peleadores, eran peleadores. Su mote se debía a una casual predilección de sus benefactores por los cuellos altos. Vivían en las cloacas porque eran crotos y se peleaban con la policía, ferozmente.
No salvaban parejas en peligro ni rescataban niños asustados, pero eran vistos como héroes leprosos. Ellos resistían y era bastante como para reputarse.
Mutaron por la soledad, pero en secreto se los quería.
Ellos resistían.
¡Cawabonga!

27-10-07

miércoles, octubre 10, 2007

Altab

no sé qué voy a hacer el finde.
eso me da toda la bronca
es como el físico ese
el paralítico
que especula en el espacio
sin poder poner los pies en la Tierra
o ponele
un matemático
que explica la curvatura
de la ola que surfea su primo hippie
siempre termina igual
van los de siempre
a vos te cabe?
bueno
un hippie de la playa, no de la montaña
debe haber...
allá otra vez no
después, mañana nos fijamos
no puedo no pensarlo
es vivirla o contarla, viejo
trato de explicartelo mejor
es ambigüo esto
vamos los de siempre, allá
no, es un bardo
después te cuento
vos le ponés el tono que querés
no soy un pesimista
soy un cínico
quedamos así
acá no hay nadie
venite
quedamos así
no, este finde ni a palos
prefiero la experiencia
a la apatía teórica
ellos aparecen como no conectados


07-09-07

lunes, septiembre 03, 2007

Voluntad de la niebla

a Quique








La niebla me lo está tapando. La niebla no me lo deja ver. La niebla está no-mostrándomelo.
Algo va a hacer. Algo va a hacer lo que sea que esté atrás. Espero un movimiento invisible para atraparlo y someterlo. Doblarle el brazo, el ala, la rama, el tentáculo. Es sólo cuestión de tiempo para que salga. Quiere esconderse de mí la atrocidad estúpida que espera agazapada atrás el vidrio empañado. Pobre biología inferior de síntesis precarias.
Yo tengo el saco con un botón menos y el diario bajo el brazo. Mugre de tres días y los zapatos embarrados. El frío me cala los huesos. Y esa idea carnívora se cubre con la voluntad de la niebla. Algo va a hacer.
El paisaje borroso promete que ahí, en el fondo, está mi casa.
Ese dios de humedad se mete por mis pulmones.
Se dobla la esquina, casi se retuerce.
Miro de reojo y espero un tentáculo, un brazo, un ala, una rama.
Cuando me doy vuelta la luz de un farol pedestre proyecta centenares de gotitas más livianas que el aire. Mil monstruos pigmeos me muerden la cara. Mil pensamientos sin cuerpo me devoran la calma.

Algo van a hacer.




06-08-06

siguiente

domingo, julio 29, 2007

Segundo fallo

La enseñanza salomónica cuenta que dos mujeres se disputan la maternidad de un niño. La indecibilidad del conflicto deja atrás todas las instancias judiciales y son enviadas con el Emperador. Ambas son extranjeras y no tienen marido, el tipo de la prostituta en la antigüedad, en la modernidad. Luego de deliberar el Emperador se encuentra en la misma encrucijada que todos los jueces de la causa: los argumentos son igualmente creibles y demostrables. Pero el Emperador es hombre de acción y necesita una solución, por lo cual el niño será dividido en dos. Una de las mujeres rompe en llanto y se confiesa culpable; la otra se limita a estremecerse. La primera es la madre y la segunda es ejecutada. La fama del astuto emperador crece pero con ella se revelan sus trucos, así que al poco tiempo tiene frente a sí a dos mujeres llorando desconsoladas para que no partan en dos mitadas a su hijo. Aunque incomodado y molesto, el emperador lo resuelve rápidamente por aritmética: se ejecutará a una de las mujeres, si el niño no se inmuta, era la ladrona; si el niño llora, se trataba de la madre. Como el niño es siempre uno no hay posibilidad de trampa y aunque el orden de los procedimientos se altere, el resultado es el mismo: una mujer muerta y la revelación de la verdad.
Las matemáticas fueron abolidas en -129, cuando el Emperador fue derrocado.

28-07-07

viernes, julio 27, 2007

Hipocampo

lo único que yo quería
era que me dejara pasar mi meñique
de uno de sus hombros al otro
bajar la linea imaginaria de su brazo
reconocer con cada terminal nerviosa
de cada uno de mis dedos
la fuente en la palma de su mano
lo único que quería
era contarle como nos casábamos vía Mexico
y nos escapábamos a la Antártida
lo único lo único
hubiesen sido sus ojos perforadores
remodelando mi cara
sólo el sacudir de cada axón
bajo mi carne de arcilla
hubiese bastado para helar mi hipocampo
callo caliente del tiempo
y así le hubiera dado todo
lo único, en serio

18-04-07

martes, junio 19, 2007

De retinas y de fuego

Está mi cámara en llamas
una lámpara de lava
de retinas y de fuego los objetos.

Filtran bóvedas doradas
de mis córneas horadadas
derretidas sin defectos como nietos.

Y el color del ojo radio mira atento.
Bien despierto.
Incinera nuevos años como insectos.
Pasatiempo.

En un plano imaginario
preso de focal engaño
veo canarios proyectarse por el tiempo.

Unas sombras enojadas
queman formas estropeadas
contrabando con escarnios del cerebro.

Y un músico literario nada muerto.
Pone el cuerpo.
Yo lo miro ardiendo extraño y sonriendo.
Canta el cuento.

19-06-07
letra para vegas

jueves, junio 07, 2007

Escena

Empieza conmigo diciendo:
-No no, lo tienen que ver, fue increíble.
Iván y el Duque bajaron de la camioneta por mi pedido redoblado y paroxista.
Leandro está parado al lado mío como en las últimas dos puestas. Juan Cruz y Pablo son el eje abstraído de lo que queremos representar, por ello están todavía sentados en el cantero. Nos miramos como diciendo “ahora”. Pero yo no digo lo mío y Juan Cruz me completa:
-¿Un parche en el ojo? Pero vos para detalle te fuiste a una trompada en la sien.
Pablo, vestido de ninja, pregunta emocionado:
-¿La radio?
Juan Cruz automatizado:
-No, acá en el cráneo.
-Ya sé boludo, lo decía en joda.
-Pensé que eras medio pelotudo nomás.
Juan Cruz me mira esperando mi evaluación como director autoproclamado. Pablo juega distraido con un shuriken. Mi recorte pasa de Leandro al Duque y termina en Iván, los dos últimos intentan reirse, Leandro prescinde del esfuerzo. Yo, explícito:
-¿Entendés lo genial? El flipe espontáneo de Juan Cruz hizo de un chiste pelotudísimo como se nos puede escapar a cualquiera, un golazo chachachesco. O más que Cha Cha Cha, como los del flaco que dibuja chistes en la Barcelona. Mirá, te la hacemos de nuevo Leandro.
Juan Cruz desorientado:
-Yo me acuerdo qué habías dicho vos pero creo que no me acuerdo el principio.
Pablo aún más:
-Yo nada.
Juan Cruz:
-Ah, no.
Yo:
-Ayer tuve una fiesta del detalle y llevé un parche.
-¿Detalle? Pero vos te zarpaste como una trompada en la sien.
-¿La radio?
-No, acá.
-Ya sé, boludo.
-No, pensé que eras un pelotudo.
Leandro me mira exigiendome el humor prometido:
-¡No! Lo hicieron todo mal, esta es otra clara evidencia de que cualquier intento de repetir una escena cae irremediablemente en la parodia y que hasta el más cruel de los dramas con un mínimo de tiempo se transforma en ridículo.
Descostillándose de risa, he cumplido, me dice:
-Chabón... ¡sos un personaje literario!
Me contraigo, me agacho, me estiro para atrás y pierdo la noción de los otros tres, cuando recupero el aire necesario:
-No no no... No! No te das cuenta lo loco que es esto. Yo veo la escena sin que vos te des cuenta porque atendés el teléfono, y de un chiste hiperpelotudo, Juan lo da vuelta. Ya ahí hay una apertura. Juan me dice que hay que escribirlo y nosotros, cuando vos venís, lo representamos para que lo veas. El núcleo una vez más no se basta así mismo y necesita salir mal para que vos me reproches en silencio y yo aporte un agregado que vos metés adentro de la escena con ese comentario.
-Chabón, estás re dado vuelta, me encanta.
-Ya sé, boludo.
-Pensé que eras bastante pelotudo, por eso.
Pablo me mira y yo estoy muriendo de risa. Leandro atiende el teléfono.
-¡No, chabón, te lo perdiste! Justo estabas de espaldas y Juancho te dice “Pensé que eras un pelotudo, nomás”.
Y la repetimos, nos reimos los tres y Juan Cruz:
-La voy a escribir.
Y yo:
-No si la escribo primero.
-Yo vivo más cerca.
-No, pará, la podemos escribir los dos y nos autobombeamos.
Y Pablo:
-¿Puedo ser un ninja?
Y risas. Hasta que vuelve Lean y dice:
-Ustedes están hechos mierda.
-No, hecho mierda estaba ayer, boludo. Me tomé el 74 en Correo Central a las seis de la mañana y a las siete y cuarto me desperté en Longchamps.
-¿Saliste ayer?
-Sí, tuve una fiesta en Retiro, una fiesta del detalle. Lleve un parche en el ojo.
-Ah, pero vos como detalle te fuiste a una trompada en la sien.
-¿La radio?
-No, boludo, la sien.
-Ya sé, te estaba jodiendo.
-Bueno, yo pensé que eras medio pelotudo nomás.

05-06-07

viernes, junio 01, 2007

Mazinger

Nada más quería conocerlo a Mazinger.
Estrechar su mano misil
y después contarle a todos:
"hoy conocí a Mazinger"
o
"el otro día conocí a Mazinger"
o
"yo una vez conocí a Mazinger".

Lo sueño casi siempre que viajo en subte.

Cada apertura de puertas
me despierta con sus vientos huracanados.




En el vagón alguien lee en voz alta.
Alrededor
tres tipos de la misma edad lo escuchan.
Son evangelistas.

No...
se ríen.


se traba
se corta
silabas inconclusas
recomenzadas
lee 'en' por 'el'
se queda sin aire
tensiona


Al lado de ellos una chica
con seis o siete hojas
y un resaltador
se siente tan alterada como yo.


te estamos molestando?
dejala estudiar!
no, está todo bien.
querés escuchar lo que leemos?
como si tuviera otra, goma de cuarta
bueno
es Christine.

Suena la chicharra
arranca
y pierdo las voces entre el serpenteo metálico.


Se turnan para leer,
ellos leen para ella,
y la miran
y ella los mira a ellos
y se rien buenamente.

Cuando leen
la voz es más fuerte
y la lectura inconstante;
cuando comentan,
completan con gestos
y cuchichean.

Se rien buenamente.




A lo mejor
los verdaderos sueños de ese misántropo perverso
se veían realizados cada vez que el robot gigante
arrasaba edificios y calles.

Seguro
que alguien tan resentido y retorcido
podía decir querer conquistar el mundo
pero conformarse con apagar la risa de varios enemigos anónimos.

Sin dudas
la sangre civil bajo los pies propulsores
era todo lo que el Doctor Hell necesitaba.



Mazinger fue construido para salvar al mundo
de monstruos como él.
Mazinger tiene un corazón de japanium
y un razonamiento infantil.

09-05-07

siguiente

lunes, mayo 14, 2007

Sugus (2)

Ahora que ya había tramitado la cosa con los giles tenía que irse para el segundo pedido. Esperó a que doblaran por Meeks y salió él tambien para la avenida "avenida de nombre nomás, porque es más finita que sorete de gato". Apretando los dientes y con las manos en los bolsillos caminaba medio inclinado hacia adelante, puteando por el frío. Pasó por los boliches y los bares llenos de pendejos, saludó al trapero de traje y siguió dos cuadras más hasta el punto de encuentro. Era una cortada al lado de las vías, justo en la esquina había un consultorio odontologico. "Este lugar es relindo para esperar, no se porqué será pero el empedrado y el frío pegan". No se escuchaba nada. Corrió unas ramas de una libustrina y abrió un gabinete de gas vacío. Sacó una petaca plateada de adentro. Tomó.

-Les voy a ahorrar un poco de olor a bola a las chicas.

Susurró para asegurarse de que no tenía un pollo en la garganta, justo ahora que venían sus clientas preferidas. De nuevo se metió la mano en el slip y sacó las dos piedras que le quedaban. Se sentó en un cantero. "Si no fuera porque el único lugar que no te revisan los canas es la pija, la piedra de ellas no la llevaría así". Se las metió en el bolsillo de adentro del sacó. Le dio dos tragos a la petaca y el silencio era tan pronunciado que escuchó un afónico y constante tac tac tac. Alzó la vista y vio como los tacos golpeteaban rígidos de un apuro helado contra los adoquines. Se guardó la petaca en el bolsillo interno del Pierre Carden.

Hoy la Rubia venía con la petisa tetona del flequillo. La petisa tetona del flequillo era la unica que nunca le hablaba. Si bien las que arreglaban todo siempre eran o la Rubia o la Narigona, todas saludaban y hacían algun que otro comentario. Ella le tenia miedo. A él eso le daba una calentura tierna. El silencio es miedo y que te tengan miedo calienta. Un poco retorcido, sí. Como cogerse una mudita, que por más sincero que seas con la mina parece un abuso. Pero alguien se las coje...

Ella se paraba atrás de las amigas, se cruzaba fuerte de brazos apretandose las tetas (a lo mejor por eso parecía tan tetona) y miraba para abajo tapandose la mitad de la cara con el flequillo planchado mientras las otras arreglaban la transa. Le debería dar vergüenza tratar con el hampa. "Pero de algún lugar tenes que sacar porritos, nenita tetoncita flequilludita viciosita" De más está decir que era la que mejor lo calentaba de todas. Les sostuvo la vista sentado hasta que los tac tac tac pararon a dos metros de él. La Rubia se adelantó y la petisa tetona del flequillo se quedó parada atrás, mirando el suelo y asfixiandose las gomas con los brazos.

Cómo andás Fitito?
Bien Rubia, bien, cagado de frío nomás
La petisa tetona del flequillo tembló estrangulandose aún más
Ustedes, cómo va el Jardín?
Bien, como siempre. Con los nenes jodiendo viste, pero ya estamos acostumbradas. No, Vale?
La petisa tetona del flequillo movió la cabeza afirmativamente sin levantar la mirada. Él y la Rubia sonrieron.
Les traje flores
Ai, sos un dulce
Soy un caballero
No es un dulce, Vale?
La petisa tetona del flequillo sonrió mientras temblaba. Cada vez agachaba más la cabeza y cada vez se le asomaban más las tetas por el escote. Se rieron
Ustedes me trajeron los cien pesitos?
Ai, tan caballero no sos si nos vas a cobrar, che!
Y bueno... pero si querés te armo un par de onda
Ui dale

Sacó el D.N.I. del bolsillo, lo abrió en la hoja de cambios de domicilio y lo apoyó en el cantero. Desenvolvió la pelotita de papel metalizado y de la masa sacó un pedacito de arriba. Con paciencia artesanal movía la bolita entre las uñas del pulgar y el mayor, dejando caer migajas chiquitas sobre el papel. La petisa tetona del flequillo seguía todo con la vista y él exageraba los movimientos de su mano para maravillarla. Cuando terminó sacó una seda del bolsillo superior del saco y la llenó. Se paró sosteniendo la cánula y, mirando a los ojos a la petisa tetona del flequillo, lamió el borde. De un solo movimiento lo cerró y dobló las puntas detalladamente, como si le estuviera dando cuerda a un reloj. Mojó en su boca una de las puntas y le ofreció la otra a la Rubia para que haga lo mismo. Lo hizo como si fuera una pija "cómo debes petear, biarru" y lo guardó en su cartera. Él repitio el proceso con la misma pericia y le ofreció cerrar la otra punta a la petisa tetona del flequillo. La petisa tetona del flequillo dudó y miro a la Rubia que le sonreía. Entonces lo agarró con la mano izquierda temblando (parece que era zurdita ademas de petisita, tetoncita y flequilludita) y como dándole un beso imitó bastante torpemente el método de la Rubia. Se rió y se lo alcanzó a su amiga. La Rubia le dio la plata, él le dio lo que quedaba de la piedra.

Listo, Fitito
Cuando quieran de nuevo, ya sabés, ubicame en lo del Tano
Uu... me queda re trasmano. Escuchame Fitito, por qué no te comprás un celu? Así no sería tanto quilombo ubicarte
Ni en pedo. Esas mierdas suenan cuando no tienen que sonar y encima te las pinchan como si nada. No me prendo en esa boludez. Vos si necesitós algo me vas a buscar a lo del Tano, y si no estoy, le decís al Tano o a uno de los cabezones que andan ahí que sos la Rubia, que me buscas a mí y ellos te dicen dónde me podés encontrar
Bueno, o quei Fitito...
Lindas, mándenle saludos a las otras. Que la pasen bien
Vos tambiún que la pases lindo, Fitito
Chau
Bai

Sonaban los tacos, yendose por Pellegrini. Ya había cumplido con las entregas y sobraba tiempo para gansear por ahí. Ruta estaria con los otros encargos en Banfield y el Troilo en Lanús. La petisa lo había dejado bien caliente y los puchos se le estaban acabando. Venteó el frío un rato, se acostó en el cantero y se gallineó un toque pensando en las maestritas. "Estas son todas re trolas, y los giles van y le dejan los pendejos, sin saber la de porro que pegan en la semana y la pija que pasa por ahi. Eso nadie lo piensa. Me gustaría saber cuantas mamás primerizas le dejarían el pibe a estás flacas si supieran". Fumaba el último.

Senior.
Se paró y quedó duro. Un rati.
Todoenorden?
Todo tranquilo
"La puta madre, el bolsillo y la reputa que lo parió"
Esto es propiedapribada. Levántese y circule porfabor
No se preocupe oficial, ya me voy

El cana dijo que sí con la cabeza y se fue. Siguió por Pellegrini, por donde se habían ido las maestritas
La re puta madre que los re mil re parió.
Estaba muy caliente. Cómo podía ser tan pendejo. Ni a Ruta que es un borrego lo podían encontrar así, manoteándose acostado en un cantero. Había zafado de culo. Estaba enojado y excitado. Sólo tenía un remedio para eso. "Putas"

sábado, mayo 12, 2007

Sugus (1)

Los sugus todavía no aparecían. Ya eran las tres y veinte y los muy negros no aparecían. Los quería cagar a trompadas. Por sugus y por tardar, pero mós por tardar. Lo único que le faltaba era que un rati apareciera y lo metieran por tres piedritas de mierda. No quería coimear, pero si hacia falta bueno, lo que sea para no quedar guardado. Pero lo que más le jodía era que como había salido apurado se había olvidado la plata, y entonces no tenía guita para zafar. Para colmo el frío era terrible y el viento le hachaba las piernas con cada empujón. Lejos, a una cuadra o dos, se escuchaba una cumbia tropical que hervía desde un patio.

Este no es un país tropical, en Buenos Aires hay gente que se muere de frío.

Su voz le pareció bastante grave, se lo atribuyó al silencio. Prendió un Lucky y movió un poco las piernas. Esos cigarrillos le parecían una mierda. El Zurdo había llevado a la pensión unas cajas que le afanó a unos piratas del asfalto y él le había sacado una parte a escondidas, por todo lo que le debía. "Una vez que mordisquea algo y trae esta poronga". Golpeaba la punta del mocasín contra la baldosa floja. Estaba trajeado, con una polera de lana gruesa, un saco gris Pierre Carden y pantalones de vestir. Ahí sobre todo lo atacaba el frio, en las piernas. Pasaba como agua entre la telita del pantalon estirado.

Puteaba a los sugus, había pasado media hora, ya se merecían un sobreprecio mayor al habitual los muy putos. "Seguro están con la cajita. Los forros le dan a la cajita y no llegan más, se entretienen con un par de bolas vendeajo y pelotudean por el camino". Las bolitas era lo que más asco le daba de los sugus. El del quiste grasiento en la nariz le había dicho una vez: "Nuai mina como la bolita, ridonda por todo lado, la da vuelta pa donde queré. Y mientra má vieja má mejor, má ridonda se pone".

Terminó el Lucky y tiró la colilla en un macetero. Esa esquina era la que usaba para los sugus. De Meeks, dos cuadras para adentro. Era un barrio de casas de familia, pero en esa esquina había un terreno baldío con una casucha que se caía a pedazos. Por lo general esperaba adentro, había salido para ver si los veia de lejos. "Eso que dije antes es de Pappo" se distrajo "dónde carajo lo habrá dicho el Carpo?" Pateó el suelo ahora con el talón, miró el cielo despejado y prendió otro cigarrillo, le costó por lo que venteaba.

El que les había dicho por primera vez sugus había sido Ruta. Al principio no lo entendía. Ruta le dijo "porque son como los muniequitos esos de la propaganda de los caramelos. Son negritos, chiquitos, pero por adentro son dulces, no le hacen nada a nadie". Ruta es medio pendejo y por eso por lo general ponía esos apodos bastante pelotudos. Él en su puta vida había visto a los muñequitos esos (sí conocía los caramelos), pero le gustaba como sonaba el apodo, así que los llamaba igual. Además, sugus sonaba a algo como sorete, como mierda; lo que encajaba justo. "La u es una vocal de mierda". De lejos los vio, en barrita, caminando por el medio de la calle y pasándose un tetrabrick.

Estos boludos

El humo que salió cuando abrió la boca estaba sumamente concentrado. Se quedó mirando a los sugus hasta que la colilla del cigarro le quemó los dedos. Lo tiró y se sacó las pelotitas de papel metalizado del slip.

Eh Fito! como andá?
Cagado de frio, pelotudo. Donde andaban?
Tabamo n la plasa ejcabiando
Tubimo que dejá la chica paque no jodan
Forros, un dia me va a agarrar la cana y me van a taquear por culpa de unos negros como ustedes
Eh no te calenté Fito Trajite?
Sí, traje. Tengo esta grandota de treinta o la mas chiquita de veinticinco
Bamo por la de trenta que oi somo mucho lopibe
O quei está bien sequita, eh, sin semilla
Uena Fito
Ahora rajen de acá, boludos
Grande Fito
gritó el del quiste grasiento en la nariz, mientras se iba.